Dior: La memoria y la naturaleza reinventan la costura
- Julieta Rey

- hace 2 días
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Cuando se imita a la naturaleza, no se obtienen respuestas cerradas, sino sistemas en movimiento. Adaptación, evolución, resistencia. La alta costura comparte esa misma lógica: no es un monumento inmóvil al pasado, sino un campo de pruebas donde la experimentación y el oficio conviven en tensión constante. En su primera colección de couture para Dior, Jonathan Anderson aborda la disciplina desde ese lugar preciso: como un saber vivo, frágil y urgente.
Anderson se siente atraído por los objetos marcados por el tiempo. No por su valor como reliquias, sino por la información que contienen. Meteoritos y fósiles moldeados durante milenios; tejidos del siglo XVIII; miniaturas de retrato. Todos son tratados como catalizadores creativos: elementos que, al ser recontextualizados, adquieren una nueva función, una nueva vida. La memoria deja de ser nostalgia para convertirse en materia activa.
La colección se construye como una wunderkammer: un gabinete de curiosidades donde piezas de calidad museística y maravillas naturales se reúnen para ser reinterpretadas. En este espacio híbrido, la costura se presenta como un acto sin garantías. Para Anderson, es un conocimiento en peligro de extinción que solo sobrevive si se practica. Crear couture es, en sí mismo, un gesto de protección.
Naturaleza y artificio se entrelazan. Lo antiguo acoge a lo nuevo. Ramos de ciclámenes, recogidos y entregados a Anderson por John Galliano, funcionan como símbolos de continuidad creativa y se colocan en diálogo con la obra antropomórfica de la ceramista Magdalene Odundo. Las líneas fluyen con suavidad sobre estructuras definidas o se drapean alrededor del cuerpo, amplificando curvas, enfatizando gestos. Surge así una nueva gramática formal que expande el vocabulario de la casa sin traicionar sus cimientos.
El trabajo artesanal transforma lo micro en macro y viceversa. Flores realistas emergen de sedas ligeras o se miniaturizan en bordados densos; tops globo se velan con redes delicadas; chiffon y organza deshilachados se superponen como plumas. La destreza manual introduce el knitwear en el universo couture, ampliando su lenguaje y abriendo nuevas posibilidades de experimentación técnica.
Más que una colección, Spring/Summer 2026 es una declaración: la alta costura no se conserva, se activa. No se mira hacia atrás, se vuelve a hacer. Y en ese hacer, preciso, silencioso, radical, encuentra su razón de ser.


















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