top of page

La fuerza creativa de London Fashion Week

La London Fashion Week se desplegó como un auténtico festival de creatividad y diversidad, donde cada pasarela parecía contar su propia historia. Desde los grandes nombres hasta los talentos emergentes, Londres demostró una vez más por qué sigue siendo un epicentro global de la moda, capaz de equilibrar tradición, innovación y cultura urbana en cada propuesta. La semana fue un mosaico de estilos, colores y emociones que reflejaron la energía vibrante de la ciudad.


Burberry presentó reinterpretaciones modernas de su herencia británica, mientras Sprayground hizo su debut en Londres con una propuesta urbana llena de color, mochilas icónicas y narrativa visual que celebraba la cultura callejera. Dilara Findikoglu deslumbró con su estética gótica y provocadora, combinando cuero, transparencias y detalles dramáticos que desafían los códigos tradicionales. Dipetsa sorprendió con una colección que fusionó texturas, formas arquitectónicas y una paleta de colores inesperada, demostrando cómo la moda londinense abraza la experimentación sin miedo.


Simone Rocha, Molly Goddard y Roksanda aportaron una visión más poética y romántica, jugando con organzas, volúmenes esculturales y bordados que transformaron la pasarela en un lienzo de creatividad. Richard Quinn y Erdem destacaron por sus estampados audaces, motivos florales intensos y referencias históricas reinterpretadas, recordando que la moda puede ser narrativa, emocional y cultural al mismo tiempo. Cada colección ofreció una voz distinta, contribuyendo al diálogo constante que hace única a la capital británica.


El streetwear y las propuestas urbanas, impulsadas por marcas como Sprayground y talentos emergentes, también ocuparon un lugar central, mostrando que Londres no solo lidera el lujo sino también la moda que surge de la calle y de la cultura cotidiana. Grafismos audaces, accesorios originales y mezclas de materiales inesperadas convirtieron la pasarela en un laboratorio de innovación donde la actitud y la identidad se vuelven estética. Cada desfile urbano se sintió como un manifiesto creativo y social.


En conjunto, la London Fashion Week 2025 reafirmó su fuerza como un escenario donde la moda se vive y se siente. Desde la reinterpretación de la tradición de Burberry hasta la irreverencia urbana de Sprayground, la provocación de Dilara Findikoglu y la arquitectura textil de Dipetsa, pasando por la poesía visual de Simone Rocha y la elegancia experimental de Roksanda, Londres dejó claro que aquí la moda es cultura, emoción y libertad. Cada colección fue un acto de identidad, capaz de inspirar a quienes la visten y a quienes la observan.

Comentarios


bottom of page