Madrid late: el inicio vibrante de MBFW
- Julieta Rey

- 17 sept
- 2 Min. de lectura
El primer día de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid desplegó todo el magnetismo de una pasarela que cumple 40 años y que, lejos de anclarse en la nostalgia, se abre a nuevas formas de contar la moda. En el Palacio de Cibeles y otros rincones de la ciudad, Madrid se convirtió en escenario de encuentros, miradas, estilismos vibrantes y esa energía que solo aparece cuando moda, arte y emoción se cruzan en el mismo tiempo y lugar. Una jornada inaugural que recordó que la moda española sigue latiendo con fuerza, así que desde The Fashion Rue no nos perdimos nada, y les contamos nuestros favoritos de hoy:

Pedro del Hierro fue uno de los grandes protagonistas con La Gran Metrópoli, una colección que capturó la esencia de una ciudad que nunca duerme. Entre naranjas intensos, burdeos, amatistas y rojos profundos, contrastados con blancos absolutos y negros infinitos, las prendas respiraban sofisticación y libertad. Vestidos fluidos, esmóquines reinterpretados, transparencias y tejidos etéreos se entrelazaron con referencias artísticas de Rothko y Olafur Eliasson, logrando un relato urbano y vibrante. El desfile transmitió esa elegancia que nace de lo madrileño y se expande hacia un lenguaje cosmopolita, celebrando la arquitectura emocional de la gran ciudad.
El regreso de Adolfo Domínguez, tras 14 años de ausencia en la pasarela madrileña, fue un momento de pausa y reverencia. Con Zenit, la firma presentó una oda al minimalismo y al desprendimiento, donde los tejidos caían con naturalidad en drapeados y asimetrías que parecían hablar de un viaje interior. Lino europeo, piel natural y detalles de puntadas largas reforzaron la sensación de esfuerzo y pureza. La paleta neutra, con toques de salmón y azul, envolvía piezas que parecían diseñadas para habitar el silencio y el tiempo. Fue un desfile honesto y poético, una declaración de que la elegancia verdadera no necesita artificio.
Simorra cerró la jornada con un espectáculo hipnótico. Bajo la mirada de Eva Dimas y Victoria Mitjans, Fractal exploró los patrones infinitos de la naturaleza y su capacidad de repetirse en armonía. Bordados radiales, organzas geométricas, tricot calado y cortes perforados construyeron una feminidad que se mueve entre lo orgánico y lo arquitectónico. La paleta de verdes suaves, melocotón, blancos y negros se iluminó con acentos vibrantes, dialogando con la luz y la arquitectura del Palacio de Cibeles en un cierre magnético. Una propuesta que convirtió la geometría en emoción y la artesanía en movimiento.


































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