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París Men’s Fashion Week Otoño‑Invierno 2026/27

París no necesitó luces estridentes ni escenarios teatrales para recordarnos que la moda masculina está en un momento de madurez consciente. Entre el 20 y el 25 de enero, la ciudad se llenó de pasarelas que hablaban de historia, oficio y sensibilidad. Esta edición no fue sobre titulares fugaces ni tendencias rápidas: fue sobre gestos, decisiones y elegancia silenciosa, pero con más identidad

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Hermès: el adiós de un legado

El Palais Brongniart fue testigo del cierre de un ciclo histórico. Tras 37 años al frente del menswear de Hermès, Véronique Nichanian presentó su última colección con una claridad que pocas veces se ve en pasarela.

La colección era un manifiesto de medida y oficio: abrigos que parecen esculturas, chaquetas que respetan el cuerpo y materiales que hablan por sí mismos. Cada pieza combinaba tradición y modernidad, y al mezclar archivos icónicos con nuevas formas, Hermès recordó que el buen diseño no desaparece: se reencarna y permanece vigente.

Fue una lección de lujo discreto: nada estridente, todo esencial, con cada detalle pensado para durar y emocionarnos sin necesidad de gritar.


Dior: sastrería emocional y libre

En un espacio minimalista, Jonathan Anderson convirtió la sastrería en lenguaje emocional. La colección mezcló referencias históricas y subculturales: cortes clásicos junto a gestos inesperados, texturas que rompen la rigidez y paletas terrosas que equilibran lo urbano con lo tradicional.

Cada look parecía tener conciencia de sí mismo: la fuerza estaba en el conjunto, en la coherencia, en la forma en que cada prenda dialogaba con la siguiente. No hubo estridencias, sino convicción. Dior demostró que el menswear puede ser intenso y silencioso a la vez, elegante sin perder libertad.


Louis Vuitton: calma y arquitectura

Pharrell Williams presentó la colección masculina de Louis Vuitton en un espacio frente a la Fondation Louis Vuitton, donde la arquitectura se convirtió en parte del relato. La propuesta fue serena y sofisticada: paletas neutras, cortes precisos y siluetas que combinan comodidad y presencia.

Lo más interesante no fue la extravagancia, sino la coherencia de la colección: prendas que parecen pensadas para durar y acompañar al hombre en su día a día, sin necesidad de adornos ni gestos ostentosos. Louis Vuitton mostró que la calma también puede ser lujo, y que la fuerza de la moda reside en la intención.


Jacquemus: emoción y poesía en el Musée Picasso

Simon Porte Jacquemus llevó Le Palmier al Musée National Picasso, transformando el espacio en un escenario donde moda y arte se encuentran. Volúmenes amplios, cortes que flotan y una paleta que captura luz y espacio hicieron de esta colección un poema visual.

Jacquemus no presentó ropa masculina tradicional; presentó sensaciones, historias y formas que trascienden etiquetas. Cada prenda parecía contar una memoria, cada gesto sobre la pasarela era un recordatorio de que la moda también puede ser narrativa y emoción.


La mirada de The Fashion Rue

Hermès nos enseñó cómo cerrar un capítulo con elegancia y memoria. Dior demostró que la sastrería puede ser emocional y libre. Louis Vuitton mostró que la calma también es lujo. Jacquemus recordó que la moda puede ser poesía y sensación.

En conjunto, esta Semana de la Moda Masculina dejó claro que el menswear está encontrando su propia voz: discreta, deliberada, consciente y profundamente intencionada. No se trata de impresionar; se trata de permanecer, comunicar y emocionar.

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