Las 5 colecciones que nos llevamos de CPHFW
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Actualizado: hace 11 minutos
Cada temporada, Copenhague confirma que la moda escandinava ya no puede resumirse en minimalismo, prendas neutras y líneas depuradas. La Copenhagen Fashion Week se ha convertido en uno de los mejores lugares para detectar lo que viene: una moda más personal, experimental y consciente, donde la artesanía convive con el upcycling, las siluetas clásicas se transforman y el vestir cotidiano adquiere nuevas lecturas. Entre todo lo que vimos esta temporada, hay cinco colecciones que nos dejaron especialmente con ganas de más: Mr. Larkin, MKDT Studio, Nicklas Skovgaard, Caro Editions y Collina Strada.

La primera tendencia que nos quedamos es una nueva forma de entender la artesanía. En MKDT Studio, la sastrería se construye desde la tradición couture y el trabajo con tejidos naturales cuidadosamente seleccionados, mientras Nicklas Skovgaard encuentra su lenguaje precisamente en el contraste, enfrentando materiales inesperados con formas clásicas. Una idea que también aparece en Caro Editions, donde las prendas se sienten cercanas y fáciles de llevar, pero adquieren personalidad a través de pequeños detalles hechos a mano, siluetas particulares y piezas únicas. El resultado es una visión del lujo mucho menos evidente: esta temporada, la sofisticación está en cómo está hecha una prenda y no necesariamente en cuánto se reconoce.
También nos interesa cómo Copenhague está redefiniendo la feminidad y el estilo cotidiano. Mr. Larkin, la firma fundada por Casey Larkin Blond, mezcla una estética artística y contemporánea con una cuidada selección de firmas independientes, construyendo un universo que va mucho más allá de una colección de temporada. En Caro Editions, Caroline Brasch apuesta por ropa para mujeres reales, prendas que hacen sentir bien y que funcionan sin demasiadas reglas. Y ahí aparece otra de las grandes tendencias de la temporada: dejar atrás el concepto de look perfecto para apostar por una forma de vestir más intuitiva, personal y espontánea.
La otra gran conversación es, inevitablemente, la de la moda consciente, pero también cómo hacerla atractiva y relevante. Collina Strada, la firma neoyorquina fundada por Hillary Taymour, lleva años explorando ese territorio desde un lugar mucho más expresivo, mezclando moda, activismo y autoexpresión con materiales upcycled, producción local y una narrativa inclusiva. Su presencia encaja especialmente bien con una Copenhague que cada vez apuesta más por prendas con historia, materiales reutilizados y una estética menos predecible. Porque si algo nos deja esta edición de CPHFW es que la sostenibilidad ya no quiere parecer sostenible: quiere ser moda, y además, tener mucha personalidad.














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